Después de un tiempo razonable de observación e interiorización, es hora de sacar las primeras conclusiones sobre el trabajo de cara al público (para los mortales que no lo sepáis, llevo un par de meses en una tienda de instrumentos musicales y discos). Como siempre, lo mejor son los compañeros y lo peor, como siempre, las relaciones con la jerarquía. Con los clientes, de todo: desde el que te dice "este disco lo compro porque tú me lo dices" hasta el que te hace encargar una rareza chunguísima y luego te dice en plan borde que se esperaba algo más de descuento. Algo parecido pasa con los instrumentos: algunos clientes acampan y viven aquí; se aprovechan del aire acondicionado durante horas (no exagero) y luego sólo compran una púa, piden (o exigen) mucha información detallada y luego no compran "porque sólo están mirando"...
Pero el gran tema es "chatis y verano". El nivel actual de las adolescentes egarenses es bastante alto o incluso muy alto. La tipología establecida de JAMELGAS (lo más) y PERRILLAS (que pueden ser marinas, matures, teens...) se queda corta para definir los calentones que hemos tenido los de la tienda más de una vez (y no estoy hablando de los producidos exclusivamente por la climatología). Todo ello nos ha permitido crear varios deportes olímpicos: tiro al tanga, lanzamiento de piropo, variaciones de lucha grecorromana, deformación del rostro (ahí los guitarristas se llevan la palma, en especial cuando están probando la Parker Fly), v-drumming (existe un pique entre dos de nuestros compis que roza ya la violencia), trepanación de cartones para el reciclaje, cierre de caja a ciegas, inutilización de candados de bicicletas, falsificación de alarmas, mordedura vampírica, carga y descarga muy lenta de furgoneta...
Aún no he podido concebir como puedo salvar a la humanidad de la degradación desde este apartado rincón, lejos del mundo civilizado y tan lleno de freaks. Salvaguardar los valores de occidente es una ardua tarea que debe realizarse desde cualquier punto, también desde este humilde tenderete. Podría decirse que me he rebajado al nivel del común de los mortales, ejerciendo en el mundo del comercio y ocultando mi superioridad moral para no levantar sospechas. Espero tener la respuesta pronto, así podréis conocerla también vosotros. Mmmh... veo que la lectura de "La conjura de los necios" me ha afectado. ¿Alguna Myrna Minkoff por aquí que quiera salvarme? Me piro, vampiro.